Una vez nos contrató un abogado para tasar los daños en una vivienda que había estado en alquiler. Los daños eran cuantiosos, la vivienda estaba destrozada; marcos de puertas dañados, mobiliario en mal estado, suelos sanitarios insalubres, paredes pintadas, suciedad…  hasta extremos que podían afectar a la salud pública.

 

En el Juzgado, el abogado que defendía a los inquilinos, presuntos causantes de los daños, nos preguntó: “¿Cómo sabe usted que los daños han sido provocados por los inquilinos y no estaban antes?

Evidentemente era una pregunta difícil de responder; nosotros no habíamos estado antes de que entraran los inquilinos en la vivienda y por lo tanto no podíamos saber el estado de la misma.

Por ello, últimamente y para subsanar situaciones como la anteriormente relatada, nos están solicitando informes de inspección de viviendas para el alquiler antes de alquilar.

 

El procedimiento es el siguiente: visitamos la vivienda y estancia por estancia, inspeccionamos suelos paredes, carpinterías, mobiliario, etc… Realizamos un reportaje de video y fotográfico de la vivienda y recogemos todos los fallos que pueda tener, desde una simple fisura hasta un electrodoméstico que no funciona.

Una vez formalizado este informe, se incorpora al contrato de alquiler cuando se firma y el inquilino entra en la vivienda, y en un plazo de 5 días puede oponerse a cuestiones que se detallan en el informe y no está de acuerdo. Por lo general, esto no ocurre, no es así, y el inquilino se muestra conforme a lo que se ha recogido en el informe. Si se diera el caso, se vuelve a visitar la vivienda y se inspecciona lo que el inquilino nos indique.

Por otra parte, a la salida del inquilino de la vivienda, se hace exactamente lo mismo; se realiza un segundo informe de inspección del estado de la vivienda. Y comparando los dos informes, podemos hacernos una idea del estado en que el inquilino ha dejado la vivienda, en relación a cómo se la entregó el propietario.

Los dos informes tienen la virtud de que, en caso de juicio, el abogado de los inquilinos no puede preguntar lo que nos preguntaron a nosotros en aquel juicio. Pero el mayor de los beneficios es que disuade tanto al propietario como al inquilino de entrar en futuros conflictos judiciales: se sabe sin género de dudas cómo estaba la vivienda antes del contrato y cuando finalizó.

 

En otro otro caso parecido, en otro juicio, recordamos que los daños fueron leves, pero así y todo, el propietario llevó al Juzgado al inquilino. Y en este juicio sí reconocimos los daños que había, pero también indicamos en el informe que eran daños lógicos y esperables por haber estado habitando la vivienda durante más de 5 años.

Todo esto surgió porque el propietario no quería devolver la fianza. Que, por cierto, es otro de los beneficios que puede tener un peritaje a la finalización del contrato del alquiler.

 

DE QUÉ CONSTA UN INFORME DE INSPECCIÓN DE VIVIENDA

 

Cuando hacemos la visita para la realización del informe lo primero que realizamos es una inspección visual por toda la vivienda o local. A continuación, vamos habitación por habitación e inspeccionamos suelos, puertas, ventanas… el funcionamiento de éstas. En la cocina revisamos el estado de los electrodomésticos, su edad aproximada y el funcionamiento de los mismos. De cada posible avería se saca una foto o vídeo y se detalla minuciosamente, como por ejemplo una fisura o unas condensaciones.

 

Detalles como estos es importante que figuren en el informe, porque verbalmente se puede decir al inquilino “ya te lo arreglaré” y luego no es así.

O como ejemplo, podemos ver el estado de esta tarima y estas paredes en otro piso.

En definitiva, un informe de inspección de una vivienda antes de la entrada del inquilino se revela fundamental para que el contrato de alquiler resulte más efectivo.

 

 

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