08 Oct 2018
octubre 8, 2018

TESTIFICALES FALSAS.

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Nuestro colaborador perito sicológico, Pablo Fernandez, cuando le comentamos porque en muchas reconstrucciones de accidentes sobre todo de auto no puede ser lo que nos digan los testigos con lo que marcan las señales en el suelo la intensidad del impacto e.t.c. Incluso si pensamos en la cantidad de incendios que se resuelven diciendo que ha sido una colilla cuando es imposible que una colilla tenga capacidad calorífica para iniciar un incendio forestal. Son hechos que sin querer necesitamos una explicación sea cual sea.

Según el analizando esto hechos nos da la siguiente explicación :

 

El funcionamiento de la memoria siempre ha atraído la atención de la psicología y la ciencia en general debido a sus numerosas capacidades derivadas, todas de enorme valor adaptativo para el ser humano, y entre las que se cuenta la capacidad de olvidar ciertos hechos. Pero otra capacidad que resulta más intrigante, es la de crear hechos: es decir, inventar aquello que jamás ha pasado, y archivarlo dentro de nuestro cerebro como si fuera cierto. De este modo, la imaginación puede llegar a adquirir en nuestra memoria tanta verosimilitud como los hechos, siendo incluso posible confundir lo imaginado con lo real en nuestros recuerdos. Es lo que muchos han dado en llamar falsos recuerdos.

Y al parecer, existe una posible explicación fisiológica a este fenómeno tan misterioso. Así, se sabe que áreas concretas del cerebro destinadas a generar imágenes visuales, tienden a activarse con mayor intensidad cuando las personas imaginan, y visualizan en sus mentes, determinados objetos específicos, que pasado un tiempo, son rememorados como si los mismos hubieran sido realmente vistos o vividos, cuando en realidad, no habían sido más que imágenes visuales producto de la imaginación.

Muchos investigadores piensan que las zonas del cerebro que utilizamos para percibir objetos y aquéllas que usamos para imaginar objetos, se superponen. De esta manera, un hecho imaginado suficientemente vívido puede dejar en nuestro cerebro una impronta similar o incluso igual que un hecho que realmente ocurrió.

Cuando la memoria almacena lo percibido o lo imaginado, algunas de las zonas cerebrales implicadas en el esfuerzo coinciden. Esto hace que nos resulte difícil, pasado algún tiempo, determinar si ciertas cosas han sucedieron en realidad o no: si nos hemos imaginado una situación o si, por el contrario, la hemos vivido realmente.

Según diversos estudios recientes en el campo de los falsos recuerdos, la imaginación y la visualización mental, imágenes mentales dejan una marca en el cerebro que, si es lo suficientemente fuerte, puede llegar a confundirse posteriormente con la marca dejada por imágenes realmente vistas.

 

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